Creíste que me olvidaría de ti?, para nada! Tú eres yo, yo soy tú,
Te pronuncio y en el hálito de un instante que se esfuma somos
Yo soy tu nombre,
Tú eres mi voz,
Yo soy tu eternidad
Tú eres mi muerte…
Y he vivido todo, y puedo morirlo sólo una vez…
Y después? Nada quedará sino un suspiro
Un destello,
Una sonrisa…
Y ahí tú estarás, y yo en ti.
viernes, 21 de enero de 2011
jueves, 14 de octubre de 2010
Absoluto de Dios y miseria humana
“Cuanto más un creyente quiere vivir el absoluto de Dios, más debe integrarse en el absoluto de la miseria humana” (Roger de Taizé)
La relación entre Creador y creatura no tiene que suponer necesariamente una anulación del otro. La miseria humana no prueba la inexistencia de Dios del mismo modo en que la existencia de Dios no anula la existencia de la miseria humana. Dios no es, en su ser, un remediador de miserias, cuanto que es quien sustenta toda existencia, diversificada en sus nota peculiares, en sus contradicciones históricas, en sus limitaciones fácticas. Aprender desde el corazón de Dios es apostar por el sustento de cada existencia por encima de sus peculiaridades, descubriendo en cada una la riqueza por lo que puede ser amada. Desde el corazón de Dios se descubre una verdad diferente a la lógica humana del vencedor, se sienten ansias de amar, porque Dios no puede hacer otra cosa que amar.
Y estas ansias de amar se desbordan en la graciosidad del don de la propia vida. El compromiso cristiano no nace un amor al hombre por ser hombre, como un igual – aunque esto es loable – sino desde una óptica que al amar no se ama a sí mismo, sino que desde lo inapreciable de la diferencia. Inapreciable a los ojos del mundo, pero queda intuición que divinamente revela el misterio de la humanidad, de toda creaturalidad, de todo aliento que como un suspiro es pronunciado por la boca de Dios. El “hágase” de la creación resuena como un hondo eco musitado por los labios humanos, la unión con Dios pone su palabra en nuestra boca y el suave soplo del Espíritu que habita en nosotros nos convulsiona hacia cada hombre y mujer que sufre la ausencia de Dios, y con ella, nuestra misma ausencia. Al empatizar con el misterio de la miseria humana, empatizamos con la misericordia divina, restituyendo en nuestro ser la divinidad que no nos fue quitada, sino obsequiada por el don que unió para siempre cielos y tierra: la pascua del Hijo de Dios. La vida humana, sin perder un ápice de identidad se vuelve proactiva, diluyendo el miedo a la muerte, a la soledad, al abandono. El “Yo soy” se completa con el “para”, para que tengan vida y la tengan en abundancia.
Así pues, toda miseria humana, aún la propia, es un momento de gracia
miércoles, 15 de septiembre de 2010
¿Independencia o Autonomía?
En lo personal, no me agrada demasiado luchar por la independencia de mi país; creo que la palabra puede volverse hueca - buscando sólo desmarcarse de cualquier otro poder, nos convierte en reaccionarios -. Necesitamos pasar de la negación a la propuesta para afirmar nuestra identidad, para conquistar verdaderamente nuestra libertad.
Cuando hemos querido ser independientes, hemos luchado por autoimponernos "libremente" tantos modelos como afinidades y gustos tenemos. No me extraña que hasta la fecha nuestra gente se vea envuelta en una estéril y casi ridícula lucha entre los nuevos "liberales" y los nuevos "conservadores". ¿Pero dónde está la propuesta de nación que nos lleve a nuevos horizontes? Ciertamente que tenemos una hermosa historia, bañada de héroes y no tan héroes - definidos, tristemente, por los intereses del poder en turno - pero ¿cuál es nuestro futuro? Hemos comenzado, desde hace doscientos años, la lucha por la democracia, pero el pueblo no ha sido escuchado aún en la toma de decisiones de fondo para nuestro país. No nos salvará ni el modelo europeo, ni el modelo americano; tampoco el capitalismo ni el socialismo... porque antes tenemos que idear "lo mexicano". Y es aquí donde critico la palabra "independencia": no hemos sido, ni seremos, ni nos conviene, negar nuestra "interdependencia" con el mundo. Somos un país amalgama, la raza de bronce como dijera el gran José Vasconcelos. No perdamos más tiempo en desmarcarnos de nuestra herencia indígena, hispánica, asiática o africana... México requiere más bien ser autónomo.
Autonomía, ser capaz de gobernarse a sí mismo. Ser capaces de no ceder ante presiones de los grandes capitales, pero con la consigna de hacer trabajar nuestra propia riqueza - que es mucha -. Ser capaces de poder expresar libremente nuestra conciencia y nuestra fe, lejos de retóricas laicistas. Ser capaces de educar conforme a nuestro pensamiento, mágico, fiestero y colorido, para formar hombres y mujeres que puedan disfrutar de la vida y reconquistar el sentido de pertenencia a la comunidad. Ser capaces de decir "no" porque tenemos en nosotros un "sí".
México, mi querido México, no te deseo un feliz bicentenario de independencia; te deseo y sueño para ti, un milenio de sueños que nos permitan vivir en una tierra de "flor y canto", donde la libertad no sea una estéril bandera, sino un proyecto de construcción de nuevas relaciones, en un clima de reconciliación y de paz.
viernes, 30 de octubre de 2009
Ahí vienen los muertos...

Ahí vienen los muertos...
nos visitan o sólo los recordamos?
lo que sé es que la fruta en el altar se chupa
y se pierde el aroma del chocolate.
Yo enciendo una vela en espera de mi madre,
y me regocijo con la calavera de alfeñique
que morderá mi hermana.
Y entre papel picado y cempoalxóchitl
dejo que destilen como charanda mis recuerdos.
Sí, sí vienen,
vienen porque no se han ido,
los muertos los llevamos tatuados en alguna parte del cuerpo,
en la sangre, en la piel, en el oído,
sólo que hoy, el roce del viento sacramentaliza sus caricias.
No es altar, no es ofrenda lo que hago,
es amor, historia y cariño.
nos visitan o sólo los recordamos?
lo que sé es que la fruta en el altar se chupa
y se pierde el aroma del chocolate.
Yo enciendo una vela en espera de mi madre,
y me regocijo con la calavera de alfeñique
que morderá mi hermana.
Y entre papel picado y cempoalxóchitl
dejo que destilen como charanda mis recuerdos.
Sí, sí vienen,
vienen porque no se han ido,
los muertos los llevamos tatuados en alguna parte del cuerpo,
en la sangre, en la piel, en el oído,
sólo que hoy, el roce del viento sacramentaliza sus caricias.
No es altar, no es ofrenda lo que hago,
es amor, historia y cariño.
domingo, 18 de octubre de 2009
ojos que no ven...

Hoy tuve una experiencia que me hizo pensar mucho en mi forma de actuar. Venía camino a mi casa cuando a media cuadra de distancia tres muchachos tiraron en media calle un vaso de unicel (de esas aguas frescas de a litro), en cuanto me vieron, uno le dio un codazo al otro: "levántalo, ahí viene el padre". Inmediatamente se agacha, lo toma en sus manos, me sonrié, les digo: "buenas tardes", me contestan... (pienso ingenuamente para mí: "Que bueno que levantaron la basura, que bueno que puedo servir de factor de cambio, que bueno que...) y en cuanto pasan tras de mí, a menos de 10 pasos escucho caer el vaso de nueva cuenta. Rápidamente cavilo entre voltear y gritar, llorar, enojarme... opto por reírme a carcajadas: "Qué ingenuo!, ojos que no ven, corazón que no siente!, pero que tal orejas tengo!"
Porqué actuamos así?, sin ni siquiera entrar en el campo de la fe (en que Dios me ve y conoce mis pensamientos, sentimientos y por ello me comprende y me ayuda, etc.) no podemos ser veraces con nosotros mismos?
¡Cuánta lealtad nos falta!, no contra el ego malherido de las instituciones (en este caso yo), sino contra la propia identidad... ¡¿quién soy yo?! Una veleta de las circunstancias?, o alguien con un proyecto definido de vida?
ojos que no ven, corazón que no siente... frega'o de mí... mi abuelo hasta que fue ciego abrió su corazón... y yo, cuándo me veré, en vez de ver a los demás, para sentir?
lunes, 1 de junio de 2009
Soles muertos

Una bella estrella quizá ya muerta
alcanza a iluminar mi oscuridad.
Su tremenda incandescencia
llega a mí como tenue luz
navegando a lo largo de los siglos.
¡Cuántos soles muertos aún marcan nuestros destinos!
¡¿Quién puede ser tan idiota para no entenderlos?!
Existen porque fueron,
nacieron porque habrían de morir,
era su destino,
es el nuestro.
Nadie puede negar la inmortalidad,
mi raza es mortal
y no puede beberse la muerte de todo,
no puede alzar su voz eternamente.
Sí, un sol muerto me revela mi esperanza,
la nihilidad no es posible,
la hemos anulado con un beso.
jueves, 26 de marzo de 2009
sin palabras
sin palabras
la fuerza de tu mirada
me envuelve
en luz y en sombra
como espesa nube
que va minando mis temores
sin palabras
y al tiempo sin silencio
sin palabras
sin quietud y sin agobio
un abrazo
sí!, un abrazo
donde muere el hastío
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